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Las máquinas tragaperras

Las máquinas tragaperras actualmente causan furor en los casinos. Divertidas, atractivas y adictivas, están llenas de secretos que pueden ser descifrados al estudiar su historia rica en novedades y cambios. Un hombre llamado Charles August Fey fue el responsable de la primera máquina tragaperras de rodillos. Esta última era conocida en el siglo XIX con el nombre de « Liberty Bell ». Charles August Fey, quien descubrió su temprana pasión por todo tipo de objetos mecánicos se mudó a California para construir esta máquina revolucionaria que ya cambió la época de entonces. Sin embargo, fue necesario esperar que otros precursores pusieran en práctica las reglas de las máquinas tragaperras que actualmente conocemos.

Las máquinas tragaperras

El inicio de la comercialización

La estrategia de las máquinas tragaperras surgió más bien tarde, porque este pionero necesitó tiempo para concebir el modelo único dotado de tres rodillos que hoy en día conocemos.Charles August Fey, que entonces era dueño de una empresa que fabricaba teléfonos decidió utilizar equipos eléctricos y otras piezas de recambio para construir su nuevo modelo. Posteriormente, fue contratado por Gustav Shultze, el fabricante más famoso de su década.

La primera máquina electromecánica

« La Liberty Bell » poco a poco se convirtió en un fenómeno revolucionario. Más pequeña, de metal, con símbolos sobre cada rodillo tales como la campana de la libertad, el as de picas, el corazón, el diamante e incluso la herradura, ya ofrecía miles de combinaciones posibles : más tarde, permitió especialmente entender los sistemas del bote progresivo en los casinos físicos por su funcionamiento mecánico. Este tipo de máquica sobreviviría hasta los años sesenta para, posteriormente ser sustituida por la máquina electromecánica de Bally.

Con un verdadero éxito popular, la máquina tragaperras no tardó en atraer a la competencia. Una de las máquinas « Liberty Bell » fue robada, por un entonces competidor de la marca y sus secretos fueron revelados. El error de Fey fue querer guardar la exclusividad de la fabricación de su máquina, en lugar de comercializar su patente. Fue en 1906 cuando el fabricante construyó una máquina similar a la de Fey, seguido de otros fabricantes como Watling.

Las legislaciones y los cambios

Sin embargo, las máquinas tragaperras no tardaron en levantar sospechas y peor aún, crear mucha polémica. Los legisladores estadounidenses optaron por retirarla del mercado e impedir su comercialización porque era considerada como un « juego vicioso y perjudicial». Pero Mills tuvo una idea que permitió la supervivencia de las máquinas tragaperras. A cada máquina, adaptó un dispensador de caramelos, reemplazó los símbolos que figuraban en las máquinas tragaperras por otros representando frutas: ciruela, naranja, limón, cereza y menta. Solamente la campana fue conservada en homenaje a su inventor.

Así es como las máquinas tragaperras pudieron funcionar : el jugador compra caramelos con monedas y mediante combinaciones gana o no fichas, que posteriormente serán canjeadas por bebidas u otra cosa. Cuando este mismo jugador inserte una ficha, podrá entonces girar los rodillos de la máquina tragaperras.

Las máquinas tragaperras de hoy en día

Posteriormente, las máquinas tragaperras fueron el escaparate de los primeros casinos físicos, una vez aprobada la legislación de los juegos de dinero. Los jugadores podían apostar su dinero libremente y de esta forma, surgen las primeras máquinas tragaperras con ánimo de lucro. Trasladadas hoy en día a los casinos en línea, las máquinas tragaperras se acompañan de bonos promocionales. De hecho, las bonificaciones ofrecidas por las máquinas tragaperras son numerosas y permiten a un buen número de jugadores conseguir extraordinarios premios. ¡Muchísimas gracias a Charles August Fey !